The Vision of a Great Church

by Mario Vega

Pastor Cho started a church that had reached 18,000 members when Korea was beginning to rise from the ashes of war. At that time Seoul was initiating its reconstruction. Even though pastor Cho had a large church in a prefabricated building (donated by American missionaries), he had a much bigger vision for the future.

He decided to move the church to Yoido Island, which didn’t have a bridge at that time. Yoido had been an airport used by the American army during the war but had since been abandoned.

The island had nothing appealing about it, so the government offered to sell it to Cho. However, Cho didn´t have enough money and bought only one section of it, which is the part he possesses at the present time. Cho could visualize that the island would become the center of the city in the future. Very few people from his congregation believed in Cho’s vision when he purchased the property. Proof of this is seen in the pictures that were taken during the new property’s dedication service: there was less than 150 people present!

Nevertheless, Cho didn´t hesitate to give up an 18,000 member church and start a new one in Yoido Island. There he built the largest documented church of Christianity. Thankfully, his key people trusted his leadership and vision. The bottom line is that a man with a vision leads the way, even when others don’t see as clearly.

Today, anyone who goes to Seoul can´t miss Cho’s church. The Republic’s Congress is next door to his church and when looking from the other side of the Hahn River, one sees two large protruding structures: the dome of the Congress and the dome of the church.

Granted, Cho had one vision, you will have another. The real key is to have one. Then the sheep will follow.

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Mario

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La visión de una gran iglesia.

El pastor David Cho había iniciado una iglesia que había alcanzado sus primeros 18,000 miembros. Corea comenzaba a levantarse de las cenizas de la guerra y la ciudad comenzaba a ser reconstruida. A pesar que el pastor Cho tenía ya una iglesia numerosa en un edificio prefabricado que le había sido donado por misioneros estadounidenses, él tenía una visión de futuro.

Decidió trasladar la iglesia a la isla de Yoido, en ese tiempo sin ningún puente. Durante la guerra, Yoido había sido un aeropuerto utilizado por el ejército estadounidense pero, ya para entonces, abandonado.

La isla no tenían ningún atractivo al punto que se la ofrecieron toda en venta. No obstante, Cho no tenía el dinero suficiente y solamente compró una sección que es la que posee hasta el presente. Cho pudo visualizar que la isla se convertiría en el futuro en el centro de la ciudad. Al comprar la propiedad, muy pocas personas de su congregación creyeron en tal visión. La prueba quedo plasmada en las fotografías que se tomaron durante el culto de dedicación de la nueva propiedad: no había más de 150 personas.

No obstante, Cho no dudó en entregar la iglesia de 18,000 miembros y comenzar una nueva en la isla de Yoido. Allí, edificó la iglesia documentada más grande del cristianismo. Personas claves confiaron en su liderazgo y en su visión. Un hombre con una visión siempre llega muy lejos.

En la actualidad, nadie que vaya a Seúl pude pasar desapercibida la iglesia de Cho. El Congreso de la república se encuentra a una calle y a la par del río Ham son dos las estructuras que sobresalen: la cúpula del Congreso y la cúpula de la iglesia. Esa fue la visión para Cho. La nuestra será diferente. La verdadera clave es tener una. Entonces, las ovejas nos seguirán.

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